startrack

Startrack en el Tec,creadora de dispositivos de posicionamiento geográfico

Startrack

www.gps.com.gt

Es otra empresa en el Campus Tecnológico que ha estado desde hace ya varios años desarrollando productos y servicios muy interesantes basados en GPSs (dispositivos de posicionamiento geográfico) y últimamente, en “drones” (aviones computarizados no pilotados)

En febrero del 2003, yo vivía en Cambridge, Massachusetts.  Hacía casi 18 años que había salido de Guatemala pero acostumbraba leer Prensa Libre para intentar conocer y descifrar mi país natal.  Noté que había mucho robo de camión y pensé que debe ser muy frustrante para los emprendedores guatemaltecos tener que lidiar con la incertidumbre que crea el robo.  Con mi hermano, que estaba en su penúltimo año de Ingeniería Aeroespacial en la universidad de Texas, acostumbrábamos hacer proyectos de electrónica o robótica cuando nos juntábamos en casa de mis papás o cuando nos visitábamos.  En una de esas, decidimos hacer aparatos para ubicar camiones.  Luego, decidimos que los aparatos deberían ser útiles todo el tiempo, no solo cuando se robaran un camión.  Sin saber como lo haríamos, decidimos empezar Startrack.
Antonio trabajó en las noches y fines de semana y logró hacer un prototipo de rastreador con partes de un celular qualcomm, un microchip PIC y un GPS Trimble.  Yo me mudé a Guatemala y cuando no estaba trabajando remotamente para unos clientes estadounidenses, aprendía como dibujar un mapa, almacenar las ubicaciones de los rastreadores, sacar informes e implementar reglas de supervisión automatizada.  Al cabo de un año teníamos un prototipo funcional en una caja de cartón.
Mi hermano se graduó e hicimos planes para que el se viniera a Guatemala.  La mañana del día que el debía llegar, salí al IGN a conseguir mapas en papel y cuando regresé a mi apartamento, una pareja me asaltó.  Me apuntaron pistolas y me pidieron las llaves del carro. Me insultaron y obligaron a subir en el asiento de atrás.  Al ver que el carro no tenía alarma anti-secuestros me dejaron ir.  Lamentablemente el prototipo en caja de cartón no iba en el picop ese día.  Nunca lo volví a ver.
Durante el siguiente año mi hermano re-hizo el rastreador desde cero.  Dijo que debíamos hacer algo profesional y eso no sería posible con teléfonos desmantelados.  Compramos componentes profesionales y mi hermano se las ingenió para crear sus propias herramientas económicas, conservando los pocos dólares que teníamos en el banco.  Cuando lo terminó, el rastreador que diseño era el mejor del mercado.  Transmitía por SMS (no había GPRS en ese entonces), comprimiendo hasta 18 ubicaciones dentro de los 160 bytes del SMS.  Tenía baterías de respaldo recargables internas.  Reportaba cuando el vehículo giraba, se encendida, apagaba o excedía un límite de velocidad.  Era una nave.
Yo mientras tanto había logrado hacer una aplicación web multi-usuario y multilingüe.  Cuando entraban datos de un rastreador, se animaban los iconitos de los carros y camiones en el flash applet que hice.  Había como 10 tipos de regla que los usuarios podían parametrizar.  No estaba perfecto, pero funcionaba.  Era lo que ahora se llama Minimum Viable Product.
Encontramos un distribuidor y empezamos a vender pero éramos extremadamente pobres.  Los años de trabajar encerrados y la presión constante nos agotaban.  El distribuidor se atrasaba tres o cuatro meses con los pagos  teníamos que despedir a nuestro asistente de ensamble.  El internet era lentísimo en la oficina y la SAT nos retenía los componentes porque no sabían identificarlos.  Las cosas ya no eran tan divertidas.  Los dos quisimos renunciar, pero mi hermano tenía un pasaje a USA y yo no.  El se fue y yo me quedé con la papa caliente.
Tuve que seguir ensamblando rastreadores (cada uno tardaba 6 horas), programando, cobrando e intentando vender.  Me acostumbré a dormir 5 horas y trabajar 6 días a la semana.
De repente, las empresas de telefonía se cambiaron de CDMA a GSM.  Nuestros rastreadores dependían de CDMA y me avisaron que no nos darían mas lineas en esa tecnología.  Encontré rastreadores alemanes pre-fabricados que usaban GSM/GPRS para transmitir.  No eran tan inteligentes como los que diseñó mi hermano, pero me simplificaban la vida entonces los empecé a usar.
Con la ayuda de un primo que me ayudó como interin, logré ganar un cliente de 200 camiones y estaba feliz.  Parecía que las cosas empezaban a caminar.  Pero cuando avanzó el invierno, poco a poco todos los rastreadores alemanes empezaron a fallar.  Las antenas, que se debía instalar afuera del camión no eran resistentes al agua!  Tuve que costear el reemplazo de todas las antenas y de la mayoría de los rastreadores.  Volví a la quiebra.  Pedí dinero prestado a mi papá y seguí intentando.  Poco a poco, fui descubriendo otras marcas de rastreadores mas robustos y dándome a conocer entre el mundo del GPS y algunas empresas de transporte.
Un día en el 2007 vi un anuncio en Prensa Libre de una competencia de planes de negocio llamada “Idea tu Empresa.”  Hacía meses que quería probar alquilar mi plataforma de rastreo (el software web que había hecho) a otras empresas (mas grandes) de rastreo, que en ese entonces seguían usando aplicaciones desktop en su mayoría.  Apliqué a Idea tu empresa y me aceptaron.  Me asignaron de mentor a Rodrigo Baessa de la Universidad Galileo.  Los meses que el me asesoró y el ejercicio de hacer un plan de negocio me ayudaron enormemente a ampliar horizontes y mejorar mi forma de trabajo.  No llegué a la ronda final de la competencia pero antes que terminara la semifinal, yo ya estaba alquilando mi software a dos empresas de rastreo y tenía una tercera, bastante grande, interesada.  Luego hice socios en el extranjero y juntos desarrollamos el negocio de “backoffice” de rastreo, ganando clientes en todo el hemisferio, en África y hasta en Suiza.
Startrack se había re-orientado hacia el licenciamiento de software.  Los pocos transportistas a los que dábamos servicio de rastreo eran antiguos.  Pero en el 2011, cuando un importante cliente guatemalteco de backoffice dejó de pagar lo que debía, decidí volver a vender servicio de rastreo directamente a las empresas de transporte.  Empecé a formar un equipo de gente capaz de prestar buen servicio al cliente, manejar cobros, hacer instalaciones, vender y mejorar el sistema.  Ese proceso ha sido largo y continúa aún.  Hoy somos 30 colaboradores en Guatemala, San Salvador, Puerto Barrios y Tegucigalpa.  Aún hay mucho trabajo que hacer.

 

http://gps.com.gt