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Silicon Valley extiende sus fronteras y llega a Guatemala

El país centroamericano desarrolla un área en su capital que comparte similitudes con los emprendimientos del conocido polo tecnológico estadounidense.”

CIUDAD DE GUATEMALA.- Piso siete: tecnólogos, pantallas de computadora, negocios embrionarios, incluyendo uno que ofrece monstruos digitales de artistas que trabajaron en la serie de películas de “Las Crónicas de Narnia”.

Quinto piso: “Milkn’Cookies”, una compañía más consolidada, con 50 empleados, desarrolla un juego online que enseña a los niños cómo deben reciclar.

¿Todos los pisos juntos? El intento de Guatemala por crear un Silicon Valley local. Por ahora es solo un edificio de ladrillos llamado Campus Tecnológico, con espacios de trabajo, clases de programación y carteles ecologistas que le dicen a la gente que apague la luz en los baños cuando salen. Pero la meta del constructor es convertir esta zona de cinco o seis manzanas en el centro de la ciudad en un campus empresario, y un centro residencial para la gente cool, inteligente, exitosa y joven.

“Para la gente aquí es lo mismo que en Silicon Valley”, dijo Juan Mini, el fundador del Campus, que volvió a Guatemala luego de crear una compañía de Internet exitosa en California llamada ZipRealty . “Lo que importa es tu cerebro”, agrega.

Una zona para la meritocracia: eso por sí solo sería un logro en Guatemala. Desde el primer boom del café que comenzó alrededor de 1875, la economía de Guatemala ha estado signada por las violentas alzas y bajas, la corrupción y gran disparidad de ingresos, con divisiones étnicas y de clase que más que nada han hecho que los pobres sigan pobres y los ricos sigan siendo ricos.

La actual era de violencia alimentada por las drogas agrega otro desafío. Por cierto, por más que pretenda ser un lugar de ideas elevadas, Campus Tec sigue siendo un lugar que tiene que ser protegido por guardas con escopeta y cierres biométricos que requieren huellas digitales aprobadas para permitir el ingreso. Incluso Mini reconoce que no es exactamente lo que le gusta ver a los capitalistas de riesgo de Palo Alto, California.

Sin embargo, como microprocesador urbano -catalizador de cambios- Campus Tec promete. Luego de un año de operaciones, los vecinos dicen que ya está generando una pequeña recuperación en un distrito llamado 4 Grados que ha tenido sus alzas y bajas.

Un edificio de departamentos al estilo de San Francisco, a cuatro cuadras, con lofts con amplios ventanales (construido por un primo de Mini) recientemente se vendió por completo más rápido de lo esperado.

Por cierto que la gente joven en vaqueros angostos y camisas ajustadas caminando por el lugar a la hora del almuerzo recientemente, eran una vista agradable para algunos dueños de empresas, como Patricia Laparra, de 43 años.

Dueña de una boutique de anteojos caros cerca de la entrada principal de Campus Tec, ella es una de las muchas vecinas que se vio sorprendida por el impacto de Campus Tec. Octubre fue el mes de mejores ventas para ella desde que inauguró el negocio hace siete años. Luego de un tiempo en el que pensó que tendría que cerrar, ahora dice que no tienen planes de irse. “Son tecnólogos”, dijo, en referencia a los 375 habitantes de Campus Tec. “Les importa la moda. Son gente cool”, describe Laparra.

Muchas de las compañías al interior del campus, que tienen los caños del aire acondicionado a la vista, fueron fundadas por guatemaltecos con experiencia en el exterior. La nueva empresa de gráficos en movimiento del séptimo piso, BigoMo, consiste de dos personas: una, Pedro Méndez, 28 años, trabajó en España, el otro Kristoffer Hormander, 25 años, volvió recientemente de sus tres años estudiando en la Full Sail University en las afueras de Orlando Florida. Ambos dijeron que volvieron a Guatemala porque consideraron que había más oportunidades para ser creativos y menos competencia para hacer negocios. Un informe independiente reciente del The Global Entrepreneurship Monitor concluyó que le costo promedio para iniciar un negocio en Guatemala es solo 7569 dólares, comparado con 17513 y 39670 dólares que demanda llevar a cabo el emprendimiento en Brasil y Costa Rica, respectivamente.

En particular la tecnología según Méndez, ofrece un nuevo camino al éxito, una manera para que los jóvenes guatemaltecos superen la divisoria social. “Hay una oportunidad” agregó su socio, Hormander.

Otros fundadores de compañías estuvieron de acuerdo. En Milkn’Cookies, Wendy Beatriz Ruiz Cofiño, 38 años, alabó a Campus Tec por mostrar que los empresarios locales pueden unirse y crecer. Como dice el lema de su compañía, en casi perfecto inglés: “keeping together is a progress” (mantenerse unidos es un progreso).

Y las ganancias no son necesariamente la única medida del éxito. Desde los acuerdos de paz de 1996 terminaron con décadas de guerra en Guatemala, muchos empresarios se han estado concentrando en la unión de la tecnología y la política social, creando cosas como filtros de agua a bajos precios, o un programa para distribuir información sanitaria por celular.

Campus Tec también tiene algo de esto. Tech4Mobile, una compañía al otro lado de un patio lleno de pasto respecto de la oficina de Méndez y Hormander, recientemente creó un sistema computarizado para registrar votos en el congreso guatemalteco. Antes de que el gobierno instalara el software, rara vez se registraba los votos.
María Mercedes Zaghi, la coordinadora de desarrollo de negocios de Campus Tec, dijo que esperar reclutar más compañías con similar interés. Pero por ahora Campus Tec está lleno y tiene una larga lista de gente esperando que haya lugar. Ese es uno de los motivos por los que hay planes de agregar otro edificio con tres veces más espacio.

“Necesitamos agrandarlo” dijo Mii, que combina antecedentes familiares en el negocio inmobiliario con un MBA de la Universidad de California en Berkeley. “Se necesita masa crítica”.

Pero para llegar a ese punto, se necesita un último final: financiación. Aparentemente el concepto emprendedor llevado a cabo en Guatemala también requiere de fondos al estilo de Silicon Valley.

Mini reconoce que este sería el próximo desafío significativo. Guatemala, al fin de cuentas, sigue siendo un lugar donde el progreso puede ser interrumpido pro el riesgo. Hace pocos años, la zona de 4 Grados vivió un tipo diferente de boom, con los restoranes ofreciendo vino y familias de clase media llegando masivamente a sus calles empedradas. Luego vinieron los borrachos y los vendedores de drogas, se cerraron los restoranes y desaparecieron los clientes. ¿Campus Tec y los tecnólogos pueden cambiar ese patrón? Mini suena cautamente optimista.

“Creo honestamente que una nueva Guatemala está naciendo ahora”, dijo. Pero -dijo- va a llevar tiempo”, agregó.

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